Quién fue BKS Iyengar?

January 5th, 2020

By: Elisa Govea

Bellur Krishnamachar Sundararaja nació la noche del 14 de diciembre de 1918. Su madre enfermó durante una epidemia de influenza, lo que dañó su salud haciéndolo un niño de constitución débil y enfermiza. Fue el onceavo hijo en la familia y cuando tenía 5 años su padre los instaló en Bangalore. Para 1931 el jovencito Iyengar ya había sufrido de malaria y tifoidea generándole una insistente fiebre. Su frágil salud y la dificultad para asegurar los recursos financieros necesarios interfirieron con sus estudios.

En 1927 el reconocido profesor de yoga Shri T. Krishnamachar se había convertido en cuñado de Iyengar al casarse con su tercera hermana Namagiriamma. En 1934 Krishnamachar le pidió a Iyengar, de 15 años, que fuera a Mysore para acompañar a su hermana hasta que el volviera de una viaje a Mumbai. Más tarde, a su regreso, le pidió que se quedara en Mysore y viviera con ellos. Después de que los doctores sospecharan que Iyengar padecía tisis, intentó practicar yogasanas pero su cuerpo estaba rígido y dolorido. No fue hasta principios del verano de 1935 que Krishnamachar aceptó enseñarlo y se convirtió en su Gurú iniciándolo con el Gayatri Mantra.

Al principio no tenía mucho interés en aprender las asanas. Sus piernas y su espalda le dolían y practicaba de manera mecánica. A pesar de sus dificultades dio su primera demostración pública en el Ayuntamiento de Mysore. A poco de su presentación le solicitaron acudir al Yogashala de Krishnamachar para entrenar a sus estudiantes. Continuó asistiendo a su Gurú en demostraciones públicas, clases y charlas por todo Karnataka.

En 1937 fue requerido para ir a Puna, ya que era la única persona en el Yogashala que hablaba algo de inglés. Batallaba para tener suficientes estudiantes en las clases y no tenía recursos suficientes para sostenerse. Trabajó arduamente haciendo demostraciones en escuelas, clubes, conferencias y organizando clases, ganado poco a poco el respeto y el corazón de sus estudiantes e impresionando algunas autoridades políticas y de educación. A pesar de que tuvo que soportar varios años de dificultad para ganarse la vida, persistió y dedicó su energía y fe a su práctica, haciendo de las asanas sus oraciones. Iyengar aprendió ejecutando asanas y pranayama, explorando y perfeccionado su entendimiento, sin otra guía ya que su propia sensibilidad e intuición, y continuó haciéndolo hasta sus últimos días.


En 1943 su Gurú Krishnamachar consideró que era momento de que contrajera matrimonio y un miembro de la familia presentó como prospecto a una joven de 16 años llamada Ramamani. Reacio al principio por la dura vida que llevaba en Puna y la falta de estabilidad financiera, Iyengar finalmente estuvo de acuerdo e incluso se negó a pedir dote. En noviembre de ese año empezaron su vida juntos en Puna. La Segunda Guerra Mundial lo estaba devastando todo en Europa y los precios se estaban disparando, así que iniciaron su hogar con una sola olla para cocinar y unos cuantos artículos prestados. En el libro “Iyengar su vida y obra” Iyengar mismo escribe: “La nuestra fue una unión bendecida por estar unidos físicamente, mentalmente y espiritualmente… Cuando me casé con Ramamani la amé apasionadamente. Ella era de corazón noble, serena y de paciencia encarnada con comprensión. Se convirtió en mi excelente consejera. Era mi ayudante y compañera siempre alentándome en momentos de dificultad y estrés. Nunca interfirió con mi práctica y mi enseñanza.” Después de que ella misma se interesó y aprendió yogasana, Ramamani se convirtió en la asistente de Iyengar ajustándolo y ayudándolo a corregir su práctica.

El 7 de diciembre de 1944 nació su primera hija Gita. Ella se convertiría en su estudiante más devota y su más cercana colaboradora. Los señores Iyengar tuvieron seis hijos más. Su cuarto hijo Prashant también se convertiría en profesor y filósofo de yoga a tiempo completo, enseñando hasta la fecha en el Instituto de Yoga en Memoria de Ramamani Iyengar en Puna.

En los siguientes años Iyengar tuvo la fortuna de hacer demostraciones para yoguis como Shri J. Krishnamurti, a quién después le enseñó asana durante varios años; Swami Nityananda, y Swami Sivananda, quienes quedaron impresionados por su presentación de las yogasanas y el prana que se denotaba en ellas.


En 1952, Iyengar conoció a Yehudi Menuhim, violinista de fama mundial. Este evento cambiaría su destino y abriría oportunidades en todo el mundo para esparcir la sabiduría y la práctica del yoga. Después de instruir a Menuhim durante varias semanas en India, el violinista le pidió que lo acompañara a Suiza para continuar las clases de yoga para él y su familia. A través de asana Menuhim adquirió mejor control de su instrumento y la mejoría se notó en sus siguientes conciertos. Le obsequió a Iyengar un reloj con la inscripción: Para mi mejor profesor de violín BKS Iyengar.

A través de su relación de amistad y mutua admiración con Menuhim, BKS Iyengar tuvo el privilegio de conocer importantes políticos, artistas y miembros de la realeza de muchos países. Viajó a Paris y a Londres estableciendo un puente para que el yoga se esparciera en Occidente. Conforme ganó experiencia enseñando a mujeres, jóvenes, pacientes con polio, soldados del ejército, se ganó la reputación de tener un profundo entendimiento del yoga y de ser capaz de enseñarlo a todos, a cualquier persona.

En 1973 la familia Iyengar adquirió una parcela destinada a un nuevo hogar. Después de realizar la Bhumi Puja (ceremonia de bendición) Ramamani se debilitó y a los pocos días falleció. En esa tierra ahora se encuentra el Instituto de Yoga en Memoria de Ramamani Iyengar (RIMYI) inaugurado en 1975 y construido en honor a su memoria con donativos de estudiantes, amigos y admiradores. Desde entonces ha sido la casa de estudios para miles de practicantes de todo el mundo que viajan año tras año para aprender de la familia Iyengar.

Guruji falleció en 2014, y su hija Gita lo siguió unos días después de las celebraciones del centenario de su nacimiento, en diciembre de 2018. Su hijo Prashant y su nieta Abhijata son ahora los portadores del legado familiar de Iyengar. El trabajo de Iyengar ha permeado la manera en que el yoga se entiende y se practica en todo el mundo. Ya sea que se identifiquen como practicantes Iyengar o no, que lo conozcan o no, el yoga que la mayoría de los practicantes han aprendido, está en mayor o menor medida influenciada por el genio de Iyengar, porque el verdadero conocimiento es incontenible, innegable e imparable.